Un cautivo voluntario
Prisionero de tus ojos
Un edén penitenciario
Y la muerte en tus labios rojos
Me has condenado tantas veces a muerte
Y cada noche se repite la escena
Mi delito, quererte
Tus labios, mi última cena
Si me liberas
Reincidiré entre tus brazos
Si no me encarcelas
Coseré tu corazón a balazos
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